El paisaje urbano de Dos Hermanas ha experimentado numerosas modificaciones en los últimos años. Los más viejos difícilmente reconocen el entorno de su infancia y juegan a adivinar antiguas sombras queridas tras las fachadas de modernos edificios.
A un niño puede que le cueste adivinar que en donde ahora se alza un céntrico complejo comercial existió hace años una hacienda y que posteriormente esa hacienda se convertiría en uno de los corrales de vecinos más populares de Dos Hermanas, el de la Mina Grande.
Con este artículo nos gustaría hacer un recorrido por los corrales o casas de vecinos de Dos Hermanas, patrimonio de una arquitectura popular a punto de desaparecer.
Para realizar este inventario hemos visitado los pocos corrales de vecinos que aún subsisten en nuestra ciudad, pero principalmente nos hemos basado en la memoria de los mayores y en algunos vestigios arquitectónicos aún existentes en este tipo dé construcción.
Antes de comenzar con la descripción debemos puntualizar que se utilizan indistintamente los siguientes términos: casa de vecinos, casa corral, corral de vecinos, patio de vecinos o casa patio.
Fachada de la “Casa de los Coches”, casa de vecinos situado en la c/Manuel de Falla. Fotografía: Mª José Cardona Peraza
Casa de los Coches. Plano realizado por ANTONIO GOMEZ DE LA CRUZ (hermano de CARMELITA LA CASERA).
Todos ellos definen a una construcción de estructura común consistente en un patio rodeado de habitaciones o salas que constituyen las viviendas de los diferentes vecinos. Cada puerta correspondía a una vivienda que disponía de dos a
cuatro habitaciones. La ubicación de los corrales se localiza en el casco antiguo, sus ocupantes pertenecen a una clase popular de recursos económicos escasos, representantes del antiguo proletariado urbano. La estructura arquitectónica es simple: espacio o solar en el interior de una manzana, que dispone de una o dos crujías y un patio central de una gran superficie, con una salida estrecha o zaguán a la calle.
En el patio central se encuentra el suministro principal de agua: fuente, pozo, grifo o caño. También encontramos en el patio las pilas y los retretes, ambos de uso común.
Los retretes suelen ser de “poyete”, estando a un lado los de las mujeres y a
otro los de los hombres.
Las pilas solían estar junto al pozo y constituían una sólida construcción; en las
casas de vecinos más modernas, se construían de cemento con lebrillos vidriados
incrustados.
En cuanto a las cocinas, hemos encontrado dos variantes: por una parte, las de uso individual en donde cada vecina guisaba en un nicho de la fachada de su vivienda en el que colocaba su infernillo y junto a él una mesa auxiliar en la que solían colocar dos pequeños lebrillos.
Fachada de una casa de vecinos situada en la calle Reposo, actualmente sólo vive en ella un vecino. Fotografía: Mª del Carmen Gómez Valera
En el corral de vecinos, el patio es una gran sala de estar común en donde las mujeres guisan, lavan y tienden la ropa, a veces también se instalan en el patio los muebles sobrantes, se duerme en las calurosas noches de verano, juegan los niños, se colocan los tiestos de flores, se organizan las charlas y cotilleos, se cose por las tardes, y por supuesto se celebran las fiestas.
La habitación preferente de la casa de vecinos estaba reservada para la casera, quien se encargaba de cobrar las habitaciones, así como del mantenimiento general de la casa y de dar los avisos de desahucio. En algunas casas de vecinos existía un cobrador y en otras, era el mismo propietario en persona quien venía a cobrar.
Pero también eran frecuentes las fiestas comunes, entre las más destacadas: las cruces de mayo, los bautizos y las bodas.
Vista desde el exterior del corral de vecinos situado en la calle Reposo. En la actualidad viven en él, unas tres familias que han comprado sus habitaciones. Fotografía: Mª José Cardona Peraza
En Dos Hermanas existieron muchos corrales de vecinos, pero en los últimos veinte
años han ido desapareciendo casi todos. El deterioro de los edificios y las lamentables
condiciones sanitarias, explican el abandono de los corrales por parte de sus habitantes.
Por otra parte, a los propietarios no les interesa llevar a cabo las mejoras necesarias,
dada la baja rentabilidad que les proporciona esta propiedad; prefieren que los vecinos
vayan despidiéndose y poder declarar el corral en ruinas para construir apartamentos
o proceder a su venta.
A continuación, nombraremos algunas casas de vecinos que existen o han existido
en Dos Hermanas, puede que algunas de las citadas sean conocidas por otros nombres ya que la denominación de los corrales solía
ser tomada de los nombres o apodos de sus propietarios, caseros o de algún vecino, y éstos solían variar.
Por último, pedimos disculpas por los posibles errores y omisiones que en este
trabajo aparezcan.
Recientemente ha sido encarado al Seminario de Estudios Nazarenos “El
Mirador” un catálogo de corrales de vecinos de Dos Hermanas; sirva este trabajo
como base a esa posterior investigación en la que nos gustaría contar con la
colaboración de todos aquellos que al leer este artículo detecten sus lagunas.
EL CORRAL DE LA ALEGRÍA
Estaba situado en la calle Alegría. Actualmente está convertido en taller
mecánico, conservando aún parte de su antigua estructura.
LA CASA DE ALONSITO
Se encontraba en la calle Real Utrera, antes que casa de vecinos fue cuartel de la Guardia Civil. Su dueño era Alonso “el de Justo”, que vivía en la calle Real y en cuya casa se custodiaba la imagen del Cristo Resucitado, perteneciente en la actualidad a la Hermandad del Santo Entierro. Además de esta casa Alonsito poseía un molino, una bodega y varias casas.
EL PATIO BANDERAS
Estaba situado donde no hace mucho fue construida la plaza Rodríguez de la
Fuente, frente a los pisos de los Montecillos, en donde existió un cine al que llamaban de “los espelucaos”. También fueron conocidas como Patio Banderas unas casitas que construyeron cerca de la vía, ya que muchos de los vecinos del antiguo Patio Banderas se trasladaron allí.
LA CASA DE BLANQUITO
Se encontraba en la calle Manuel de Falla 27. En ella vivió “Blanquito”.
EL CORRAL DE CABEZA
Estaba situado en la calle Rosario. Actualmente no existe.
EL CORRAL DEL CALI
Es uno de los pocos que aún existen. Se encuentra en la calle Velázquez y
pertenece a Francisco “el Chindango”. También es conocido como el corral del zapatero.
LA CASA DE LOS COCHES
Actualmente sólo se conserva de él la fachada, que se encuentra en la calle
Manuel de Falla 44. Su propietario fue D. Manuel González. Entre sus más conocidos vecinos se encontraba Andrés “el ciego”. De este corral adjuntamos un croquis con los nombres de los últimos inquilinos que ocuparon la vivienda.
En dicho croquis puede observarse que esta casa contaba con patio y corral
y que las cocinas eran individuales ubicadas en la fachada dé cada vecino en forma
de nichos, como ya hemos explicado al principio. La casa también contaba con
azotea para tender la ropa.
EL CORRAL DE LA COLORA
Estaba situado en la calle Velázquez, actualmente no existe.
EL CORRAL DE CONSUELO LA DEL POBRECITO
Estaba situado en la calle Rosario, actualmente no existe.
EL CORRAL DE CURRO BLANCO
Fue uno de los corrales más hermosos que existieron en Dos Hermanas.
Daba a dos calles: Lope de Vega y San José. En él vivían unos dieciocho vecinos,
contaba con un gran patio de suelo de guijarro en donde se encontraba un pozo y
junto a él las pilas. En dicho patio lucía un gran azulejo de cerámica con la imagen
de San Expedito (Santo al que se reza para obtener dinero).
Las cocinas también se encontraban anexas a las viviendas.
El corral de Curro Blanco también fue conocido como el de Juanito. Algunos
de los habitantes de este corral fueron: Concha “la de los Palacios”, Dolores “la
parejita”, “el sillero”, Juanito “el de la droguería”, “el de los Cristóbal” ...
EL CORRAL DE LA CHICUELA
Daba a las calles Rivas y San José, actualmente hay un supermercado
y son de uso común. Pertenecen al “Corral de Hidalgo”. Fotografía: Mª del Carmen Gómez Valera.
EL CORRAL DE DOLORES “LA ARVELLANERA”Se trataba de una casa de vecinos pequeña, habitada por unos ocho vecinos. La casa fue desocupada hace poco; se encuentra en la calle San Fernando, 16.
aunque también da a las calles Chapí y Quevedo.
La propietaria de este corral es Doña María Hidalgo. Actualmente quedan en
él unos ocho vecinos, y las viviendas que van quedando vacías no se ocupan.
El vecino de más alta mensualidad paga 5.300 ptas. y el de menos 300 ptas.
La entrada principal de la casa está en la Avenida Cristóbal Colón, en donde
a través de una puerta de madera pintada con escalones accedemos a un portal
con antiguos azulejos en su zócalo que nos conduce directamente al patio. En dicho
patio aún se conservan las pilas y los servicios de hombres y mujeres que todavía
son utilizados por los vecinos en cuyas viviendas aún no ha sido instalado el aseo.
En el patio también hay un suministro general de agua.
EL CORRAL DE LISSEN
Se encontraba en la calle Lope de Vega, en donde actualmente se encuentra El Abanico.
LA CASA DE LISSEN
Se encontraba en la esquina de la calle Madrid con la calle Brasil, actualmente
hay una casa de azulejos.
EL CORRAL DE LOLA LA COTONA
Se encontraba en la calle Lope de Vega, actualmente no existe.
EL CORRAL DE MANOLITO PELUQUÍN
Estaba en la calle Rivas, en donde el horno de pan de Morán.
Conocido así por su inquilino “el loco del peluquín”, pintoresco personaje
que solía saludar con un “adiós gobierno”. Al mismo le cantaban los chiquillos la
siguiente coplilla: “Manolito peluquín ha vendido la chaqueta para regalarle a la
novia un ramito de violetas”.
EL CORRAL DEL MANTA
Se encontraba en la calle Aníbal González, en donde actualmente se encuentra
el local de la Peña Bética.
EL CORRAL DE MARÍA ROMERO
Fue uno de los corrales más pintorescos de Dos Hermanas, daba a la calle
Francesa y la plaza Menéndez Pelayo, actualmente se encuentra allí el edificio de la Caja Rural.
EL CORRAL DE LA MINA GRANDE
Era uno de los más conocidos, antes de ser casa de vecinos fue una hacienda del mismo nombre. Se encontraba en pleno centro, en donde actualmente han
levantado el edificio “La Mina”, entre la plaza de la Constitución y la plaza del Emigrante.
Entre sus más famosos vecinos se encontraba Juan Talega.
Como anécdota podemos comentar que sus vecinos veían los toros gratis
desde los balcones, cuando era instalada muy cerca del corral una plaza de toros
portátil. Posteriormente desde esos mismos balcones disfrutarían de las películas
del cine Terraza. Del Corral de la Mina Grande hemos recogido la siguiente coplilla:
“En la casa de la Mina se ha perdido una ‘pringá’ se la ha comido ‘El Chicuelo’
y su sobrino la mitad”.
LA CASA DE MENDOZA
Se encontraba en la calle Manuel de Falla, 21. Su propietario era D. Florindo
Isaías Mondat de Pedro.
EL CORRAL DE LA MORCAÑA
Se encontraba en la calle Rosario. Actualmente no existe.
EL CORRAL DE LA MORENA
Estaba en la calle Reposo, en donde actualmente se encuentra una carpintería.
Aún puede observarse parte de su antigua estructura.
EL CORRAL DEL MORSELINA
Se encontraba en la calle Rivas. De este corral hemos recogido la siguiente
coplilla: “En la calle Rivas se ha perdido una gallina ¿En dónde se ha venido a encontrar? En la casa del Morselina”
LOS PISOS DEL PACHOCHO
Se encontraban en la plaza del Emigrante, en la primera planta del actual
comercio de los Mora. En torno a un largo corredor de este primer piso, se
encontraban las piezas de los vecinos.
Allí vivió el cohetero José López Fernández “el galgo”.
EL CORRAL DE LA PAQUINA
Se encontraba entre las calles Rivas y San José, allí vió el loco Daniel.
EL CORRAL DEL PAVERO
Ha sido derribado recientemente. Daba a las calles Manuel Siurot e Isaac Peral.
Su último propietario fue Chacón. En su lugar piensan construir apartamentos.
EL CORRAL DE LA PIÑONA
Se encontraba en la calle San Alberto, junto a la bodega de Joselito.
LA CASA DE PIRIÑA
Se encuentra en la calle Veracruz, 19. Actualmente quedan allí tres vecinos.
Pertenece a “Pelotón”, pero su antiguo propietario fue “Piriñá”, también conocido
como “el gitano de Jerez”.
Fotografía: Mª José Cardona Peraza
LA CASA DE LA PUYA
Se encontraba en la avenida de los Pírralos, frente al almacén de José
Domínguez Haro. En esta casa vivieron “la Puya”,
Manolito “el alpiste” y la mujer de Joselito “el de la estacá”.
EL CORRAL DE RAFAELITO
Se encontraba en la calle 18 de Julio, hoy 19 de Abril.
EL CORRAL DE RAMA
Se encontraba en el callejón Capote.
EL CORRAL DE REPOSO
Está a punto de desaparecer, en él sólo habita un vecino. Se encuentra en la calle Reposo.
EL BARRIO DE SAN JOSE
En realidad, no se trataba de un corral de vecinos propiamente dicho, ya que
era un conjunto de viviendas mucho más numeroso, cuyos habitantes compartían
cocinas, pilas y retretes.
Se encontraba en la calle Nuestra Señora del Carmen, su entrada se situaba a
la altura del puente peatonal cuya construcción se está actualmente finalizando.
Fue construido por Alpériz para albergar a los obreros de su fábrica de yute,
posteriormente fue ocupado por otras familias.
LA CASA DE TERRERO
Era muy pequeña, albergaba sólo a tres o cuatro vecinos. Se encontraba en la
calle Santa María Magdalena.
En ella vivieron “los Panchitos” y “el Rubio de los pozos”.
EL CORRAL DE LA TORITA
Se encontraba en la calle San Alberto, el local aún no ha sido derribado.
Esta casa también se conoció como la de Donato.
BIBLIOGRAFÍA
MONTOTO, Luis: “Los corrales de vecinos”. Sevilla: Ayuntamiento, 1981
(Biblioteca de Temas Sevillanos).
AGUDO TORRICO, Juan [et al]: “Introducción a la cultura material de carácter
tradicional en la provincia de Sevilla” en “Sevilla y su provincia”, Tomo IV. Sevilla: Géver, 1984.