Dos Hermanas, tu nombre qué bien me suena

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Dos Hermanas y Dª María de Padilla

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sábado, 15 de marzo de 2025

Corrales de vecinos de Dos Hermanas.

 El paisaje urbano de Dos Hermanas ha experimentado numerosas modificaciones en los últimos años. Los más viejos difícilmente reconocen el entorno de su infancia y juegan a adivinar antiguas sombras queridas tras las fachadas de modernos edificios.

A un niño puede que le cueste adivinar que en donde ahora se alza un céntrico complejo comercial existió hace años una hacienda y que posteriormente esa hacienda se convertiría en uno de los corrales de vecinos más populares de Dos Hermanas, el de la Mina Grande.

Con este artículo nos gustaría hacer un recorrido por los corrales o casas de vecinos de   Dos   Hermanas, patrimonio de una arquitectura popular a punto de desaparecer.

Para realizar este inventario hemos visitado los pocos corrales de vecinos que aún subsisten en nuestra ciudad, pero principalmente nos hemos basado en la memoria de los mayores y en algunos vestigios arquitectónicos aún existentes en este tipo dé construcción.

Antes de comenzar con la descripción debemos puntualizar que se utilizan indistintamente los siguientes términos: casa de vecinos, casa corral, corral de vecinos, patio de vecinos o casa patio.



FachaddlCasdloCochescasdvecinos situadelc/ManuedFallaFotografíaMª José CardonPeraza

Casa de los Coches. Plano realizado por ANTONIO GOMEZ DE LA CRUZ (hermano de CARMELITA LA  CASERA).

Todos ellos definen a una construcción de estructura común consistente en un patio rodeado de habitaciones o salas que constituyen las viviendas de los diferentes vecinos. Cada puerta correspondía a una vivienda que disponía de dos a
cuatro habitaciones. La ubicación de los corrales se localiza en el casco antiguo, sus ocupantes pertenecen a una clase popular de recursos económicos escasos, representantes del antiguo proletariado urbano. La estructura arquitectónica es simple: espacio o solar en el interior de una manzana, que dispone de una o dos crujías y un patio central de una gran superficie, con una salida estrecha o zaguán a la calle.
 
En el patio central se encuentra el suministro principal de agua: fuente, pozo, grifo o caño. También encontramos en el patio las pilas y los retretes, ambos de uso común.
Los retretes suelen ser de “poyete”, estando a un lado los de las mujeres y a
otro los de los hombres.
Las pilas solían estar junto al pozo y constituían una sólida construcción; en las
casas de vecinos más modernas, se construían de cemento con lebrillos vidriados
incrustados.
 
En cuanto a las cocinas, hemos encontrado dos variantes: por una parte, las de uso individual en donde cada vecina guisaba en un nicho de la fachada de su vivienda en el que colocaba su infernillo y junto a él una mesa auxiliar en la que solían colocar dos pequeños lebrillos.


 

Fachada de una casa de vecinos situada en la calle Reposo, actualmente sólo vive en ella un vecino. Fotografía: Mª del Carmen Gómez Valera

En el corral de vecinos, el patio es una gran sala de estar común en donde las mujeres guisan, lavan y tienden la ropa, a veces también se instalan en el patio los muebles sobrantes, se duerme en las calurosas noches de verano, juegan los niños, se colocan los tiestos de flores, se organizan las charlas y cotilleos, se cose por las tardes, y por supuesto se celebran las fiestas.

 Cada vecino suele encargarse del adecentamiento de su vivienda que consiste básicamente en la limpieza de la misma y el encalado de sus paredes. En las casas de vecinos de Dos Hermanas era frecuente encontrar en las fachadas de cada vivienda latas sembradas de claveles, geranios y clavellinas a modo de ornamento.

 

La habitación preferente de la casa de vecinos estaba reservada para la casera, quien se encargaba de cobrar las habitaciones, así como del mantenimiento general de la casa y de dar los avisos de desahucio. En algunas casas de vecinos existía un cobrador y en otras, era el mismo propietario en persona quien venía a cobrar.

 Los inquilinos de las casas de vecinos eran gente humilde: zapateros, lavanderas, carreros, planchadoras, carpinteros, almaceneras, albañiles, etc... que experimentaban el sentimiento de pertenecer a una “gran familia”. Antes que pertenecer al barrio o a la calle, pertenecen a un corral con denominación propia.

 Como en toda gran familia las disputas eran frecuentes y por los más diversos motivos: los turnos en las pilas, la limpieza del patio, los niños del vecino que molestan, la desaparición de algo, los celos y rivalidades, etc...

Pero también eran frecuentes las fiestas comunes, entre las más destacadas: las cruces de mayo, los bautizos y las bodas.

 Vista desde el exterior del corral de vecinos situado en la calle Reposo. En la actualidad viven en él, unas tres familias que han comprado sus habitaciones. Fotografía: Mª José Cardona Peraza

En Dos Hermanas existieron muchos corrales de vecinos, pero en los últimos veinte
años han ido desapareciendo casi todos. El deterioro de los edificios y las lamentables
condiciones sanitarias, explican el abandono de los corrales por parte de sus habitantes.
 
Por otra parte, a los propietarios no les interesa llevar a cabo las mejoras necesarias,
dada la baja rentabilidad que les proporciona esta propiedad; prefieren que los vecinos
vayan despidiéndose y poder declarar el corral en ruinas para construir apartamentos
o proceder a su venta.
 
A continuación, nombraremos algunas casas de vecinos que existen o han existido
en Dos Hermanas, puede que algunas de las citadas sean conocidas por otros nombres ya que la denominación de los corrales solía
ser tomada de los nombres o apodos de sus propietarios, caseros o de algún vecino, y éstos solían variar.
 
Por último, pedimos disculpas por los posibles errores y omisiones que en este
trabajo aparezcan.
 
Recientemente ha sido encarado al Seminario de Estudios Nazarenos “El
Mirador” un catálogo de corrales de vecinos de Dos Hermanas; sirva este trabajo
como base a esa posterior investigación en la que nos gustaría contar con la
colaboración de todos aquellos que al leer este artículo detecten sus lagunas.
 
EL CORRAL DE LA ALEGRÍA
Estaba situado en la calle Alegría. Actualmente está convertido en taller
mecánico, conservando aún parte de su antigua estructura.
LA CASA DE ALONSITO
Se encontraba en la calle Real Utrera, antes que casa de vecinos fue cuartel de la Guardia Civil. Su dueño era Alonso “el de Justo”, que vivía en la calle Real y en cuya casa se custodiaba la imagen del Cristo Resucitado, perteneciente en la actualidad a la Hermandad del Santo Entierro. Además de esta casa Alonsito poseía un molino, una bodega y varias casas.

EL PATIO BANDERAS

Estaba situado donde no hace mucho fue construida la plaza Rodríguez de la

Fuente, frente a los pisos de los Montecillos, en donde existió un cine al que llamaban de “los espelucaos”. También fueron conocidas como Patio Banderas unas casitas que construyeron cerca de la vía, ya que muchos de los vecinos del antiguo Patio Banderas se trasladaron allí.

En esta fotografía podemos observar como eran los servicios de las casas de vecinos.
En general eran de uso común y solía haber cuatro, dos de señoras y dos de caballeros.
Estos servicios corresponden al “Corral de Hidalgo”. Fotografía: Mª José Cardona Peraza

LA CASA DE BLANQUITO
Se encontraba en la calle Manuel de Falla 27. En ella vivió “Blanquito”.
 
EL CORRAL DE CABEZA
Estaba situado en la calle Rosario. Actualmente no existe.
 
EL CORRAL DEL CALI
Es uno de los pocos que aún existen. Se encuentra en la calle Velázquez y
pertenece a Francisco “el Chindango”. También es conocido como el corral del zapatero.
 
LA CASA DE LOS COCHES
Actualmente sólo se conserva de él la fachada, que se encuentra en la calle
Manuel de Falla 44. Su propietario fue D. Manuel González. Entre sus más conocidos vecinos se encontraba Andrés “el ciego”. De este corral adjuntamos un croquis con los nombres de los últimos inquilinos que ocuparon la vivienda.
 
En dicho croquis puede observarse que esta casa contaba con patio y corral
y que las cocinas eran individuales ubicadas en la fachada dé cada vecino en forma
de nichos, como ya hemos explicado al principio. La casa también contaba con
azotea para tender la ropa.
 
EL CORRAL DE LA COLORA
Estaba situado en la calle Velázquez, actualmente no existe.
 
EL CORRAL DE CONSUELO LA DEL POBRECITO
Estaba situado en la calle Rosario, actualmente no existe.
 
EL CORRAL DE CURRO BLANCO
Fue uno de los corrales más hermosos que existieron en Dos Hermanas.
Daba a dos calles: Lope de Vega y San José. En él vivían unos dieciocho vecinos,
contaba con un gran patio de suelo de guijarro en donde se encontraba un pozo y
junto a él las pilas. En dicho patio lucía un gran azulejo de cerámica con la imagen
de San Expedito (Santo al que se reza para obtener dinero).
Las cocinas también se encontraban anexas a las viviendas.
El corral de Curro Blanco también fue conocido como el de Juanito. Algunos
de los habitantes de este corral fueron: Concha “la de los Palacios”, Dolores “la
parejita”, “el sillero”, Juanito “el de la droguería”, “el de los Cristóbal” ...
 
EL CORRAL DE LA CHICUELA
Daba a las calles Rivas y San José, actualmente hay un supermercado

Estas son las “pilas” que los vecinos utilizaban para lavar sus ropas, se encuentran en el patio
y son de uso común. Pertenecen al “Corral de Hidalgo”. Fotografía: Mª del Carmen Gómez Valera.

EL CORRAL DE DOLORES “LA ARVELLANERA”Se trataba de una casa de vecinos pequeña, habitada por unos ocho vecinos. La casa fue desocupada hace poco; se encuentra en la calle San Fernando, 16.

 LA CASA DE LOS DULCES Se encontraba en la calle Real Utrera, frente al actual Ecoin y antigua Saimaza. Entre sus vecinos se encontraba “la Parrala”.

 EL CORRAL DE FERRER DE COUTO Actualmente no existe, daba a la calle Portugal y a la Avenida de Andalucía. En la fachada de este corral que daba a la carretera existía un gran anuncio pintado en el que podía leerse: “Moscatel Padre Lerchundi, de las Bodegas Caballero del Puerto de Santa María”.

 LOS CORRALES DE HIDALGO Existen dos corrales con este nombre, los dos de la misma propietaria. Uno se encontraba en la calle Reposo, 22, actualmente cada vecino ha comprado su vivienda y las han ido modificando añadiendo nuevas dependencias y mejoras. Aún se conservan en el centro del patio las antiguas cocinas comunes, que ahora son utilizadas como trasteros. Las pilas hace tiempo que fueron derribadas. El otro corral de Hidalgo se encuentra en la Avenida Cristóbal Colón, 19,

aunque también da a las calles Chapí y Quevedo.
La propietaria de este corral es Doña María Hidalgo. Actualmente quedan en
él unos ocho vecinos, y las viviendas que van quedando vacías no se ocupan.
El vecino de más alta mensualidad paga 5.300 ptas. y el de menos 300 ptas.
La entrada principal de la casa está en la Avenida Cristóbal Colón, en donde
a través de una puerta de madera pintada con escalones accedemos a un portal
con antiguos azulejos en su zócalo que nos conduce directamente al patio. En dicho
patio aún se conservan las pilas y los servicios de hombres y mujeres que todavía
son utilizados por los vecinos en cuyas viviendas aún no ha sido instalado el aseo.
En el patio también hay un suministro general de agua.
 
EL CORRAL DE LISSEN
Se encontraba en la calle Lope de Vega, en donde actualmente se encuentra El Abanico.
 
LA CASA DE LISSEN
Se encontraba en la esquina de la calle Madrid con la calle Brasil, actualmente
hay una casa de azulejos.
 
EL CORRAL DE LOLA LA COTONA
Se encontraba en la calle Lope de Vega, actualmente no existe.
 
EL CORRAL DE MANOLITO PELUQUÍN
Estaba en la calle Rivas, en donde el horno de pan de Morán.
Conocido así por su inquilino “el loco del peluquín”, pintoresco personaje
que solía saludar con un “adiós gobierno”. Al mismo le cantaban los chiquillos la
siguiente coplilla: “Manolito peluquín ha vendido la chaqueta para regalarle a la
novia un ramito de violetas”.
 
EL CORRAL DEL MANTA
Se encontraba en la calle Aníbal González, en donde actualmente se encuentra
el local de la Peña Bética.
EL CORRAL DE MARÍA ROMERO
Fue uno de los corrales más pintorescos de Dos Hermanas, daba a la calle
Francesa y la plaza Menéndez Pelayo, actualmente se encuentra allí el edificio de la Caja Rural.

Pozo típico, adornado con azulejos del “ Corral de Hidalgo”. Fotografía: Mª del Carmen Gómez Valera

EL CORRAL DE LA MINA GRANDE
Era uno de los más conocidos, antes de ser casa de vecinos fue una hacienda del mismo nombre. Se encontraba en pleno centro, en donde actualmente han
levantado el edificio “La Mina”, entre la plaza de la Constitución y la plaza del Emigrante.
Entre sus más famosos vecinos se encontraba Juan Talega.
Como anécdota podemos comentar que sus vecinos veían los toros gratis
desde los balcones, cuando era instalada muy cerca del corral una plaza de toros
portátil. Posteriormente desde esos mismos balcones disfrutarían de las películas
del cine Terraza. Del Corral de la Mina Grande hemos recogido la siguiente coplilla:
“En la casa de la Mina se ha perdido una ‘pringá’ se la ha comido ‘El Chicuelo’
y su sobrino la mitad”.
 
LA CASA DE MENDOZA
Se encontraba en la calle Manuel de Falla, 21. Su propietario era D. Florindo
Isaías Mondat de Pedro.
 
EL CORRAL DE LA MORCAÑA
Se encontraba en la calle Rosario. Actualmente no existe.
 
EL CORRAL DE LA MORENA
Estaba en la calle Reposo, en donde actualmente se encuentra una carpintería.
Aún puede observarse parte de su antigua estructura.
 
EL CORRAL DEL MORSELINA
Se encontraba en la calle Rivas. De este corral hemos recogido la siguiente
coplilla: “En la calle Rivas se ha perdido una gallina ¿En dónde se ha venido a encontrar? En la casa del Morselina”
 
LOS PISOS DEL PACHOCHO
Se encontraban en la plaza del Emigrante, en la primera planta del actual
comercio de los Mora. En torno a un largo corredor de este primer piso, se
encontraban las piezas de los vecinos.
Allí vivió el cohetero José López Fernández “el galgo”.
 
EL CORRAL DE LA PAQUINA
Se encontraba entre las calles Rivas y San José, allí vió el loco Daniel.
 
EL CORRAL DEL PAVERO
Ha sido derribado recientemente. Daba a las calles Manuel Siurot e Isaac Peral.
Su último propietario fue Chacón. En su lugar piensan construir apartamentos.
 
EL CORRAL DE LA PIÑONA
Se encontraba en la calle San Alberto, junto a la bodega de Joselito.
 
LA CASA DE PIRIÑA
Se encuentra en la calle Veracruz, 19. Actualmente quedan allí tres vecinos.
Pertenece a “Pelotón”, pero su antiguo propietario fue “Piriñá”, también conocido
como “el gitano de Jerez”.


Patio interior del “Corral de Hidalgo”. Toda la vida de los vecinos gira en torno a este patio.
Fotografía: Mª José Cardona Peraza

LA CASA DE LA PUYA
Se encontraba en la avenida de los Pírralos, frente al almacén de José
Domínguez Haro. En esta casa vivieron “la Puya”,
Manolito “el alpiste” y la mujer de Joselito “el de la estacá”.
 
EL CORRAL DE RAFAELITO
Se encontraba en la calle 18 de Julio, hoy 19 de Abril.
 
EL CORRAL DE RAMA
Se encontraba en el callejón Capote.
 
EL CORRAL DE REPOSO
Está a punto de desaparecer, en él sólo habita un vecino. Se encuentra en la calle Reposo.
 
EL BARRIO DE SAN JOSE
En realidad, no se trataba de un corral de vecinos propiamente dicho, ya que
era un conjunto de viviendas mucho más numeroso, cuyos habitantes compartían
cocinas, pilas y retretes.
Se encontraba en la calle Nuestra Señora del Carmen, su entrada se situaba a
la altura del puente peatonal cuya construcción se está actualmente finalizando.
Fue construido por Alpériz para albergar a los obreros de su fábrica de yute,
posteriormente fue ocupado por otras familias.
 
LA CASA DE TERRERO
Era muy pequeña, albergaba sólo a tres o cuatro vecinos. Se encontraba en la
calle Santa María Magdalena.
En ella vivieron “los Panchitos” y “el Rubio de los pozos”.
 
EL CORRAL DE LA TORITA
Se encontraba en la calle San Alberto, el local aún no ha sido derribado.
Esta casa también se conoció como la de Donato.
 
BIBLIOGRAFÍA
MONTOTO, Luis: “Los corrales de vecinos”. Sevilla: Ayuntamiento, 1981
(Biblioteca de Temas Sevillanos).
AGUDO TORRICO, Juan [et al]: “Introducción a la cultura material de carácter
tradicional en la provincia de Sevilla” en “Sevilla y su provincia”, Tomo IV. Sevilla: Géver, 1984.

Corrales de vecinos de Dos Hermanas. Revista de feria 1993. Pincha el enlace y lo podrás descargar o ver en PDF.

Relojes nazarenos en la historia de Dos Hermanas.

 

Hasta el siglo XIX, eran las campanas de la iglesia de Santa María Magdalena, y, por tanto, las horas canónicas (siguiendo el ritmo de los rezos religiosos), las que marcaban el tiempo y no los relojes nazarenos. Sin embargo, a partir del XVIII, pero, sobre todo, tras la aparición del liberalismo, los consistorios tendieron a colocar en las fachadas de las casas del cabildo un reloj con el fin de que fuera el poder civil el encargado de señalar las horas. En este artículo, vamos a hacer un repaso de los diversos relojes públicos que han existido en nuestra ciudad a lo largo de los siglos.

Los antecedentes

Mucho antes de que apareciera el actual reloj municipal, ya en el siglo XVI tenemos noticias de la existencia de otros relojes nazarenos, uno que se ubicaría también en la iglesia de Santa María Magdalena, concretamente en la torre campanario. El 28 de enero de 1597, otorgó escritura de obligación el francés Pedro Frateo, mediante la cual se obligaba a “dar y asentar en la torre de la iglesia de esta villa un reloj para que toque y dé las horas en una de las campanas de la dicha iglesia, que es el que Andrés de Céspedes, vecino de Sevilla, ha visto en mi casa y señalado para la dicha iglesia”.

Asimismo, se comprometía a entregar el reloj en febrero de ese mismo año, costando 85 ducados. Por otra parte, quien encargó y pagó el reloj fue el concejo de Dos-Hermanas y no el clero de la parroquia, y, lo que es más curioso, Frateo entregaría únicamente la maquinaria del reloj, siendo el cabildo nazareno el que debía aportar las “cuerdas y pesas y rodela para el mostrador” de aquel. El mostrador era el nombre que recibía entonces la esfera del reloj.

Ese del siglo XVI terminó siendo sustituido por otro a principios del Setecientos. Entre las cuentas de la visita pastoral de 1728, se encuentran anotadas numerosas referencias al nuevo reloj, obra del maestro relojero sevillano Francisco Conde, quien, según consta en un recibo fechado el 20 de julio de 1725, cobró 127 reales y medio por su confección. En las referidas cuentas se anota el pago de 7 reales y medio “pagados a un costalero que trujo de Sevilla el reloj”. Asimismo, 36 reales y 17 maravedíes recibieron el maestro albañil Juan López y tres peones “por hacer las almenas de la campana del reloj, componer los pórticos y recorrer los tejados”. Y cobraron, además, 14 reales y 17 maravedíes por el día que tardaron en “componer un tabique para el reloj y la campana de vuelta”.

Por último, en las cuentas se consignaron los 4 reales que se pagaron por “medio día que trabajó en hacer los pilares para poner el reloj Juan Gómez, maestro carpintero”. Por desgracia, no sabemos qué fue de este reloj.


El primer reloj municipal

A principios del siglo XIX, se tiene constancia de la existencia, en las casas consistoriales, de una campana con su reloj, que debían estar situados en la fachada principal, a la altura de la puerta de acceso al edificio. Las primeras menciones datan de 1813, por lo que debió ser colocada en fecha no muy alejada a ese año, como uno de los relojes nazarenos.

Años más tarde, en 1843, se construyó en el mismo consistorio una pequeña torre para colocar allí la campana y el reloj. Reloj que sería sustituido un año más tarde por otro realizado por el afamado relojero bilbaíno José Manuel de Zugasti, y que es el que hoy en día vemos. No obstante, al poco tiempo (muy posiblemente a finales de aquella década) la torre presentaba tan mal estado de conservación que peligraba su estabilidad. Entonces, los capitulares decidieron derribarla y colocar el reloj en el lugar que actualmente ocupa junto a la torre campanario de la iglesia de Santa María Magdalena, sin perder, eso sí, su titularidad municipal. De la campana, en cambio, no hay rastro.

El actual reloj de los Jardines

Colocado el reloj de Zugasti en la fachada principal de la parroquia nazarena, el Ayuntamiento continuó nombrando a una persona para que se encargase del mantenimiento del reloj. De este modo, en 1896 los capitulares designaron al sacristán Juan José Tinoco García para que ‘cuidara’ del reloj municipal. A cambio, recibía un pequeño sueldo que en ese año ascendía a 91,25 pesetas. En 1919, le sucedió en el cargo su hijo, el sochantre Enrique Tinoco Rodríguez, y, a éste, su hijo Juan José Tinoco, el último encargado del reloj.

Desde que se instalara en su nueva ubicación, el reloj público ha sido restaurado y reparado en diversas ocasiones. La primera de la que tenemos constancia documental tuvo lugar en 1876, cuando se destinaron 125 pesetas a la compostura de uno de estos relojes nazarenos, sin que sepamos en qué consistió esa intervención, aunque sí sabemos el nombre del autor, Federico Ruiz Rodríguez. Y en julio de 1877 se pagaron 77,25 pesetas a José Álvarez y Julián García por la compostura de la esfera del reloj. Nuevos arreglos se hicieron en marzo de 1895 y 1901. En esa última se colocó en la maquinaria un cojinete nuevo de metal, un alza de un eje y una cuerda de cáñamo de 30 metros para la pesa de la campana. Cinco años después, en julio de 1906 el regidor interventor suplente solicitó la colocación de “una esfera luminosa y caso de que esto sea difícil por impedirlo el estado de los fondos municipales, que se le coloque al exterior una luz eléctrica para que de noche pueda ser visible la hora que marque”.

En septiembre de 1910, Manuel Aguilar Carrasco pintó la esfera del reloj, modificando el horario y minutero de la misma. Asimismo, las últimas intervenciones se dieron en 1928, 1957 y en 1999, la más destacada.

 Por: Jesús Barbero Rodríguez. 

Periódico La Semana 4 febrero, 2020
Pincha el enlace y lo podrás descargar o ver en PDF.




sábado, 3 de febrero de 2018

De cuando Dos Hermanas fue blanca. 3 de febrero de 1954

Título de la entrada tomado del artículo de la “Revista de Feria” del año 1989 de mi amigo Juan Sánchez Rodríguez. Os dejo el enlace para que podáis  leerlo íntegramente.


Pincha el enlace debajo de la imagen para acceder al artículo.  


Las siguientes instantáneas pertenecen al blog de mi amigo Antonio Alanís Galván " Dos Hermanas Ayer y Hoy"





lunes, 16 de mayo de 2016

Francisco Ortega Ojeda, Banda CC y TT de los Romanos Hdad. de la Amargura

Viernes Santo de 1980 por la plaza de la Florida.
 Viernes santo de 1982 por la calle Brasil.
Reyes Magos de las Portadas año 1989, con el uniforme de los Carteros.
Archivo y comentario Francisco Ortega Ojeda.

domingo, 20 de marzo de 2016

Cortes del centro de Dos hermanas para la Semana Santa 2016

El centro de Dos Hermanas se cierra al tráfico desde este Domingo de Ramos
La delegación de Movilidad del Ayuntamiento de Dos Hermanas pone en marcha a partir de este Domingo de Ramos su plan especial de tráfico para Semana Santa, con el que se restringe la circulación de vehículos por las principales calles del casco histórico para permitir el paso de las cofradías.

En concreto, cada día desde primera hora de la tarde no se podrá circular por la plaza de la Constitución y se establecerán cortes en los siguientes puntos: en las confluencias de Real Utrera con Purísima Concepción, Nuestra Señora del Carmen, Álvarez Quintero y José Carreras; en las salidas de la avenida de Andalucía hacia las calles Romera, Manuel de Falla y Calderón de la Barca; en la calle San José a la altura de su confluencia con calle Beethoven; en el inicio de la calle Botica desde la avenida de Sevilla; en la calle Antonia Díaz con Doctor Caro Romero; en la calle San Francisco esquina con Canónigo; y en esta misma calle Canónigo desde su inicio en la plaza del Arenal, punto en el que se permitirá el paso de los vehículos residentes hasta 30 minutos antes del paso de las cofradías.

El resto de las calles afectadas por el transcurrir de los cortejos procesionales se cortará una hora antes de la llegada de la Cruz de Guía de cada hermandad hasta el paso de toda la comitiva.

Horarios

En cuanto al horario concreto de los cortes de tráfico, el Domingo de Ramos el centro quedará cortado desde las 14.00 horas, si bien los accesos a la plaza de la Constitución estarán cerrados desde las 10.00 horas por la procesión de Palmas que tiene lugar hasta la parroquia de Santa María Magdalena.

El Lunes, Martes y Miércoles Santo se cortará el tráfico en el casco histórico a partir de las 17.00 horas, mientras que el Jueves Santo no se podrá circula desde las 14.00 y hasta las 8.00 horas del día siguiente. El Viernes Santo, además, se volverá a producir un segundo corte del tráfico a partir de las 16.00 horas, al igual que el Sábado Santo.

Igualmente, las líneas de autobuses urbanos 1, 2, 3 y 4, así como las interurbanas sufrirán desvíos en sus itinerarios dependiendo del transcurrir de las hermandades.
Texto: DH Magacine.
http://dhmagazine.es/
Imagen: Revista Azahar de Dios Hermanas 2016.